Artemisa Annua – Propiedades y usos


Es una planta aromática, que ya era utilizada como medicinal y como condimento desde la antigüedad. Debe su nombre a la diosa griega Artemisa, hermana gemela de Apolo y protectora de la vida femenina, de la naturaleza salvaje, de las embarazadas y los partos.

La artemisa es muy rica en una esencia que contiene cineol, alcanfor y tuyona, además de flavonoides como el quercetósido, cumarinas y lactonas. Esta composición le confiere las siguientes propiedades:

Tratamiento de la ansiedad y de la depresión

Calma la tensión en el sistema nervioso y metabólico y así mejora la calidad de vida de las personas que sufren de estrés, ansiedad y depresión.

Alivio de cólicos menstruales y estímulo a la menstruación

Aumenta el flujo menstrual, permitiendo una circulación de sangre sana en la región pélvica y en los músculos uterinos, lo que hace que los órganos del aparato reproductivo funcionen de mejor forma. Consecuentemente con esto, regula los ciclos menstruales, sin embargo, debido a este último efecto, se recomienda que las mujeres embarazadas eviten consumir el té de artemisa, ya que el estímulo a la menstruación puede causar el aborto del feto o un parto prematuro. También ayuda a sobrellevar los síntomas desagradables que genera la menopausia.

Fortalecimiento de los huesos

La alta concentración de minerales como el potasio, el calcio y el hierro en esta planta parecen traer beneficios para aumentar la densidad mineral ósea y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

Efecto diurético

Estimula la micción. Esta propiedad ayuda a eliminar las toxinas del organismo a través de la orina, además de evitar la retención de fluidos. Así, el consumo de té de artemisa está ligado a la limpieza y al mejor funcionamiento de los órganos como los riñones y la vejiga, lo que reduce las infecciones en el tracto urinario. Además esta planta estimula la transpiración, lo que también contribuye a la eliminación de toxinas.
 

Fortalecimiento del sistema inmune

Contiene una alta cantidad de vitamina C que ayuda a estimular la producción de glóbulos blancos; células responsables de eliminar sustancias nocivas para nuestro organismo. Además, contiene sustancias antioxidantes que colaboran a neutralizar la acción de los radicales libres, que pueden causar inflamación y debilitar la defensas del cuerpo, derivando en alguna enfermedad y/o daño celular.

Salud de los ojos

La vitamina A encontrada en la artemisa es un fuerte antioxidante que ayuda a proteger la visión, puesto que deriva del betacaroteno que previene problemas como la degeneración macular y retarda el desarrollo de cataratas.

Salud de la piel y el pelo

Como la artemisa es capaz de mejorar la circulación sanguínea, puede hacer que un número mayor de nutrientes y oxígeno alcancen al cuero cabelludo, dejando el pelo más saludable, previniendo así su caída. Además, la presencia de la vitamina E ayuda a nutrir el cabello dejándolo más brillante . Por otra parte los antioxidantes presentes en la planta contribuyen a mantener una piel lozana, evitando los daños causados por los radicales libres que pueden tender al envejecimiento precoz. Como también regula el ciclo menstrual, los problemas relacionados con el acné pueden mejorar.

Acción calmante y tratamiento de dolores articulares

Al aplicarse la técnica de la moxibustión, puede tratar algunas formas de artritis. Un estudio publicado en el New Zealand Medical Journal sobre esta técnica china avaló que fue utilizada en pacientes con osteoartritis, de los 110 participantes la mitad fue tratada con artemisia y la otra mitad con un placebo 3 veces por semana durante un período de 6 semanas. Los resultados mostraron que hubo una reducción del 53% en el dolor de los individuos del primer grupo y solo el 24% en el segundo. También se verificó una mejora en la función de la rodilla en hasta un 51% en el grupo tratado con la planta y sólo el 13% en el grupo tratado con el placebo. A pesar de los resultados prometedores, se requieren más estudios en el tratamiento de la artritis.

Tratamiento del cáncer y la malaria

Estudios actuales indican que los componentes presentes en la artemisa llamados artemisininas pueden ser tóxicos para algunas células cancerígenas. En una investigación publicada en 2005 por la revista Life Sciences, los científicos descubrieron que las células cancerosas contienen un mayor nivel de hierro que las células normales, lo que puede hacerlos más sensibles a la toxicidad de la artemisinina. Esto significa que dicho componente es una sustancia con potencial para actuar como un agente quimioterápico.
Más estudios e investigaciones están en la línea para comprobar y certificar la eficacia de la planta contra el cáncer. Otros análisis sugieren que la artemisa puede ser útil contra la malaria.

Pérdida de peso

La presencia de varias vitaminas del complejo B en la artemisa ayuda a acelerar el metabolismo; es decir aumentar la quema de grasa en el organismo lo que contribuye a la pérdida de peso.. Adicionalmente,  mejora la digestión y tiene un efecto diurético que ayuda a eliminar los fluidos acumulados en el organismo.

Pasos para preparar infusión de Artemisa annua

De esta forma artemisa sirve para estimular la producción de los jugos gástricos. Su sabor amargo estimula la bilis y mejora la digestión.

Ingredientes:

  1. Una cucharada de hojas secas de Artemisia annua.
  2. Un vaso de agua.
  3. Miel o edulcorante natural.

El primer paso es poner a cocer un poco de agua en una ollita, dejarlo calentar hasta el punto de ebullición.

Cuando veas que aparecen las primeras burbujas en el agua puedes apagar el fuego y entonces introducir la cucharada con hojas de artemisa.

Deja reposar durante 10 minutos (recuerda tener el fuego apagado).

Cuando la infusión esté templada puedes verterla en una taza o un recipiente de cristal, un vaso o donde más te guste tomar tus infusiones.

Añade una cucharada de miel o echa un poco de stevia para endulzar su sabor. Generalmente las infusiones de artemisa son amargas debido a sus principios activos, así que necesitarás añadir un edulcorante para mejorar su sabor.

Puedes tomar de 1 a 3 tazas al día.

Emplasto de Artemisa

Calma el dolor producido por la menstruación y procesos inflamatorios.

Ingredientes:

  1. Un puñado de hojas frescas de artemisa.
  2. Una taza de agua.

El primer paso para preparar el emplasto de artemisa es cocer agua.

Después debes añadir las hojas frescas, ricas en principios activos calmantes. No apagues el fuego y deja que hiervan las hojas durante 3 minutos. Esto propicia que las partes vegetales se reblandezcan y puedas manipularlas mejor después permitiendo que las propiedades medicinales de Artemisia annua sean mejores.

Una vez que ha pasado el tiempo indicado (3’) debes retirar el recipiente del fuego y escurrir el agua.

A continuación toma las hojas con cuidado (pueden estar calientes) y machácalas en un mortero o con la batidora.

Pon las hojas machacadas sobre una gasa y aplica esta sobre el abdomen o la zona del vientre donde sientes dolor. También puedes usar el emplasto sobre magulladuras en las piernas, brazos, etc.

Deja actuar durante 30 minutos.

Decocción

De esta forma es ideal para estimular el apetito y eliminar la desidia a la hora de comer.

Deccoción de artemisa para realizar un emplasto

Ingredientes:

  1. Una raíz de artemisa.
  2. Una taza de agua.

Pon a cocer el agua y cuando veas que hierve baja el fuego y añade un pedazo de la raíz de artemisa.

Deja que cueza la raíz durante al menos 10 minutos. Al ser una parte vegetal más dura necesita algo más de tiempo de cocción que las hojas.

Pasados los diez minutos retira el agua del fuego y tapa el recipiente para que no se evapore.

Espera hasta que esté el agua tibia, vierte el contenido en una taza, añade azúcar moreno y disfruta de tu infusión de raíz de artemisa que hará que tengas mejor apetito.

Si lo deseas puedes repetir 3 veces al día.

Contraindicaciones

  • Es importante no sobrepasar la dosis recomendada pues esta planta en exceso puede ser tóxica y tener consecuencias negativas para nuestra salud.
  • Se desaconseja absolutamente su consumo en mujeres embarazadas o que se encuentran en periodo de lactancia.

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