Árnica – Propiedades medicinales y usos


Árnica es una planta perteneciente a la clase magnolipsida de especies medicinales de la familia de asteraceae y existen más de 25 géneros de árnica.

Se trata de una planta originaria de Europa central y meridional, aunque también está presente en Asia y América del Norte. Se la conocía como árnica, pero también como tabaco de monte, tabaco de montaña o estornudera

Es una planta con una gran reputación y muy utilizada en la medicina rural, que ha mantenido su fama como eficaz antiinflamatorio natural en los remedios de herbolario y también como ingrediente farmacéutico.

La mención llamada árnica por los médicos aparece por primera vez en 1625 en un tratado de botánica. Este libro describe las virtudes medicinales de la planta tal como se conocen todavía hoy: “Sirve para curar los que han sufrido una caída importante o se hayan lastimado trabajando”. Solamente en el siglo XVIII el árnica empieza a tener un papel importante de primera categoría y empieza a ser objeto de numerosas tesis de medicina científica, disciplina entonces en pleno desarrollo. Estos trabajos describían ya entonces que “con el uso del árnica es necesario ser extremadamente prudentes ya que se trata de un remedio que actúa rápidamente en pequeñas dosis”. Así es como el árnica se encuentra entre las plantas que hayan influenciado Hahnemann, el fundador de la Homeopatía. Goethe mismo la apreciaba muchísimo y se hacía preparar una tisana de árnica cada vez que sufría de la esclerosis coronaria debido a su edad.

Propiedades medicinales 

Todas las variedades  de árnica poseen las mismas propiedades: energéticas, antiinflamatorias, antisépticas, antibacterianas y el poder de disipar los coágulos de sangre que forman los hematomas o las lesiones o golpes que enrojecen la piel.

Contribuye a aliviar el dolor

La árnica es popular por sus propiedades antiinflamatorias, ya que de acuerdo a una revisión publicada en The Journal of Pharmacy and Pharmacology contiene varios compuestos químicos, entre los que se encuentran los flavonoides y los ácidos fenólicos. Por esto, se dice que puede tener beneficios para disminuir la inflamación y aliviar el dolor.

Favorece la disminución de los hematomas

Los moretones aparecen como consecuencia de un golpe o un traumatismo en cualquier parte del cuerpo. Estos se originan cuando los vasos sanguíneos que se encuentran en la superficie más próxima a la piel se rompen como consecuencia del impacto.

La árnica podría contribuir a disminuir esta marcas gracias a sus efectos antiinflamatorios. En relación a ello, una revisión publicada en American Journal of Therapeutics señala que esta planta sería más eficaz que el placebo para el tratamiento de varias afecciones, como el dolor postraumático y postoperatorio, el edema y los hematomas.

Por otro lado, un estudio publicado en The British Journal of Dermatology evidenció que el gel de árnica al 20 % fue más efectivo que la vitamina K al 5 % y un placebo administrados a personas con pequeños hematomas creados mediante el uso de láser.

Inflamaciones reumáticas como la osteoartritis y la artritis reumatoide.

Estudios elaborados por compañías farmacéuticas han probado la eficacia de la pomada con árnica para reducir el dolor y aliviar la rigidez en artritis que afecta a la rodilla y las manos. La Sociedad Española de Fitoterapia recoge varios estudios científicos que secundan el uso tradicional del árnica en dolores osteoartríticos. Es el caso, entre otros, del trabajo de Jäger C, Hrenn A, Zwingmann J, Suter A y Merfort I. sobre los preparados con flores de árnica para inhibir el proceso inflamatorio, con una menor producción de citocinas, en inflamaciones que afectan sobre todo a rodillas y manos, así como en tendinitis y otros dolores musculoesqueléticos. Además, en una investigación publicada en Cochrane Library sobre el uso tópico de hierbas para tratar la osteoartritis, se evidenció que el gel de extracto de árnica produciría efectos similares a los que aporta el ibuprofeno. Este último es un fármaco antiinflamatorio no esteroideo útil para los dolores de personas con osteoartritis.

Molestias dentales

se ha indicado como un agente antiinflamatorio útil que podría reducir la hinchazón y las posibles complicaciones derivadas de una extracción de muelas, en especial la muela del juicio. Figura también, en usos tradicionales, como remedio antiinflamatorio y analgésico sobre dolores dentales (estomatitis), gingivitis, faringitis y amigdalitis.

En irritaciones cutáneas.

Picaduras de insectos, urticarias, quemaduras leves, escoceduras, y para tratar el acné y el prurito, remedios con árnica, generalmente asociada a otras hierbas, se aplican como antiinflamatorio y cicatrizante. Se trata de remedios tradicionales y de herbolario, pero también de productos homeopáticos.

Ayuda a evitar la caída del cabello

Además de los beneficios mencionados anteriormente, el árnica tendría propiedades para promover el crecimiento del cabello y evitar su caída. Al parecer, el uso del aceite de esta planta tiene efectos positivos para reducir la irritación y la inflamación del cuero cabelludo.

Lo anterior representaría un ambiente idóneo para la salud de los folículos pilosos. Sin embargo, aunque varios datos anecdóticos validan sus efectos para este fin y su uso es popular en las rutinas de cuidado del cabello, existe muy poca documentación al respecto.

Uso diario

En este video encontrarán muchas recetas caseras con árnica:

Gel

El uso tópico es el más idóneo para tratar inflamaciones y hematomas. Por eso, y por su capacidad de absorción, la presentación en gel es una buena idea en estos casos.

Pomada

Para hacer tu propia pomada debes seguir los pasos que detallamos a continuación.

Ingredientes

2 tazas de aceite de coco (400 ml)

1/2 taza de árnica seca (50 gr)

1/2 taza de cera de abejas rallada (62 gr)

Preparación

Vierte el aceite de coco y el árnica seca en una olla y cocina a fuego lento por aproximadamente 1 hora.

Cuela los restos de la preparación, vuelve a poner la olla en la estufa, incorpora la cera de abejas y sigue cocinando a fuego lento hasta que se derrita.

Retira del fuego y espera que repose por unos minutos.

Vierte todos los ingredientes en la licuadora y licúa hasta conseguir una mezcla homogénea.

Por último, almacena la pomada en un frasco de vidrio con tapa en un lugar fresco y seco.

Infusión

Esta forma de consumo del árnica es muy fácil de preparar, ya que solo se necesitan unos pocos ingredientes y su elaboración te tomará unos minutos. Si bien no puedes tomarla, puedes aplicarla directamente si tienes un moretón o algún dolor muscular.

Ingredientes

1 taza de agua (250 ml)

1 puñado de hojas de árnica

Preparación

Vierte el agua en un recipiente y calienta a temperatura media.

Antes de llegar al punto de ebullición, agrega el puñado de hojas de árnica y deja reposar por 10 minutos.

Contraindicaciones

Debido a la toxicidad de la planta ingerida en altas dosis, sólo se recomienda tomar internamente esta planta en soluciones homeopáticas, y siempre siguiendo las indicaciones del especialista durante períodos no demasiado prolongados. La infusión de esta planta se recomienda para realizar gargarismos o para aplicar de forma externa, dependiendo de la dolencia que se quiera combatir o mejorar. 

La ingestión directa de la planta de árnica o de su infusión puede resultar muy tóxica, por lo que sólo se recomienda en uso externo. La única excepción para ingerir productos que contengan árnica es en los preparados homeopáticos, donde se han seguido estrictos controles y protocolos para evitar esa toxicidad.

El árnica se emplea vía cutánea en forma de pomada, crema, gel o aceite, por lo que todos los efectos que se han descrito, se refieren al uso externo de la planta.

Algunas veces, debido al potencial que tiene la planta o al empleo poco diluido de la misma, han llegado a observarse reacciones cutáneas en la piel caracterizadas por un enrojecimiento más o menos extenso.

Y sobre todo en pieles muy sensibles, el árnica puede producir lesiones cutáneas como dermatitis o ampollas.

No se aconseja usar árnica, y aún menos por vía oral, durante el embarazo y la lactancia porque no es seguro debido al potencial tóxico de la planta.

En caso de alérgicos a la planta, o de personas con heridas abiertas o sangrados, tampoco se recomienda aplicar árnica para evitar causar una intoxicación.

Fuentes

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