Árnica – Cómo cultivarla


Árnica es el nombre común que se le asigna a diversas plantas de la familia compuesta del género árnica, cuyas flores y raíces tienen un sabor acre y aromático, con un olor fuerte que hace estornudar inclusive. 

Mide casi unos 30 centímetros, que a medida que va pasando el tiempo en el extremo de su tallo se va formando una bola esponjosa inicialmente que va creciendo y haciéndose grande cada vez hasta que comienzan a salir los pétalos de color amarillo algunas veces y otras color naranja, esto dependiendo del suelo que las esté alimentando. El tallo de esta planta es un color marrón claro y posee pelusas blancas diminutas a veces imperceptible al ojo humano, pero al tacto sí, es decir, al tocarlas, pueden sentirse al tacto de los dedos de forma muy suave.

Existen varias especies, como Arnica montana y Arnica chamissonis. Contienen helenalina, una lactona que es un ingrediente esencial en preparados antiinflamatorios usados en su mayoría contra las contusiones y magulladuras.

Aquí les indicamos como cultivarlo. 

Semillas: 

Las semillas son  pequeñas. Consigue o compra semillas naturales u orgànicas. 

¿Almácigo o siembra directa? 

Almácigo o siembra directa a finales del verano. Tanto en el suelo como en semillero, cubrir con una fina capa de tierra. 

En caso de sembrar las semillas de árnica en una maceta se recomienda mezclar partes iguales de tierra, turba y arena.

Trasplante:

Desde la siembra, tardan en germinar hasta un mes y más. Cuidar que el suelo se mantenga siempre húmedo. Trasplante a suelo al lugar definitivo cuando las plántulas midan al menos 5 cms., a  principios de otoño, a una distancia de 30 cms. entre plantas.

Cultivo comercial de árnica en Lugo, Portugal

Tipo de suelo: 

Tolera todo tipo de suelos, permeables y se da mejor en suelos arenosos y ligeramente alcalinos.

Donde plantarla.

Al sol, pero en climas muy cálidos requieren un poco de sombra.

Riego

Mantener un riego regular, debido a su intolerancia a la sequía. El riego debe realizarse con el fin de mantener el suelo ligeramente húmedo; no debe permitirse que la tierra se seque o encharque.

Cosecha

Cosecharlas tan pronto como florezcan.

SECADO

Secarlas al aire libre y almacenarlas en frascos herméticos.

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